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La UE y Ucrania celebran una cumbre en plena inquietud por Trump


Tres años después de las revueltas que exigían un acercamiento a Europa en detrimento de Rusia, Ucrania mantiene una relación ambigua con la UE. Sus líderes están reunidos este jueves en Bruselas para reforzar el vínculo y ofrecer garantías de que el club comunitario seguirá apoyando al Gobierno de Kiev. El momento es particularmente delicado: la reciente victoria de Donald Trump, que no oculta sus simpatías por el presidente ruso, Vladímir Putin, coloca al presidente ucranio, Petró Poroshenko, en una situación aún más vulnerablefrente a Moscú.

Bruselas intenta suplir la temida pérdida de apoyo de Estados Unidos al Ejecutivo ucranio y ha preparado para esta cumbre anual un par de medidas de compromiso. Pero a la vez envía a Kiev la señal de que los esfuerzos realizados hasta ahora no bastan. Bruselas espera avanzar otro desembolso de dinero de las cantidades millonarias comprometidas en 2014, pero deja muy claro para qué: 15 millones irán destinados a un programa de lucha contra la corrupción, una de las grandes lacras en Ucrania. Y otros 104, para reformas de la Administración pública, presa de burocracia y prácticas clientelistas.

Cuando Kiev viró hacia Europa y comenzó la guerra en el Este (con enfrentamientos entre fuerzas ucranias y prorrusas), la UE comprometió la mayor cantidad de dinero (la mayoría préstamos) destinada nunca a un país tercero: casi 13.000 millones de euros. Pero las condiciones exigidas no avanzan al ritmo deseado y algunas voces en Europa cuestionan ese apoyo. La cumbre de este jueves consiste en un encuentro de los cuatro presidentes (por parte europea, los de la Comisión, Jean-Claude Juncker, del Consejo, Donald Tusk, y del Parlamento, Martin Schulz; por parte ucrania, Poroshenko) al que luego se incorporan la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, y otros comisarios para el almuerzo de trabajo.

Lo que Bruselas no ha podido ofrecer en bandeja a Kiev ha sido la prometida eliminación de visados para los ucranios que viajen al área Schengen. Aunque el acuerdo no está concluido, los representantes de los países miembros se apresuraron la semana pasada a emitir una especie de declaración política que respalda la desaparición de los trámites consulares para los ucranios. Pero no habrá liberalización de visados hasta que el Consejo y el Parlamento aprueben definitivamente una especie de freno de emergencia que permite reinstaurar los visados a los ciudadanos de un país exento si se detecta una afluencia significativa en la UE. Con el actual panorama político en Europa (plagado de elecciones a la vista y con crecientes miedos e inseguridades respecto a la libertad de fronteras), ningún país tiene prisa por acelerar estos procedimientos.

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