Turquía dice cumplir los criterios de la UE “mejor que algunos miembros”

 

Las autoridades turcas se sienten víctimas de una gran incomprensión por parte de la Unión Europea. Y no dudan en buscar ejemplos de que los excesos cometidos en el país desde el fallido golpe de Estado del pasado julio no son exclusivos de Turquía. El Gobierno turco ha organizado este martes en Bruselas un encuentro entre medios de comunicación turcos y europeos para tender puentes. El encuentro, al que ha sido invitado EL PAÍS, ha estado presidido por el ministro de Asuntos Europeo, Ömer Çelik, que ha encuadrado los choques entre Bruselas y Ankara en “un problema de comunicación, de desinformación”.

 

La reciente moción del Parlamento Europeo para pedir que se congelen las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE ha exacerbado aún más las tensiones. “Es la resolución más injusta de la historia del Parlamento”, ha enfatizado Çelik. Pese a todo, el ministro defiende la pertenencia de Turquía al club comunitario. “Turquía quiere ser miembro de pleno derecho de la UE. Y no aceptaremos ninguna otra cosa”, ha subrayado, en referencia a las voces que piden sustituir las conversaciones de ingreso en la UE por otras que limiten la relación a una unión aduanera o a una mayor cooperación en materia de seguridad.

 

Molesto con lo que considera tibia reacción europea al intento de golpe de Estado -el Gobierno turco reprocha a Europa que ninguno de sus líderes se desplazara al país para mostrarle su apoyo-, el titular de Asuntos Europeos declara: “En algunos criterios, Turquía incluso cumple mejor que algunos países miembros”. Çelik ha aludido a Polonia, país al que la Comisión Europea ha abierto un procedimiento por una dudosa reforma de su Tribunal Constitucional. También a España, donde “se ha procesado a algunos políticos y periodistas por su apoyo al separatismo […] y nadie se plantea expulsarlos de la UE”.

 

40.000 arrestos
 

Las palabras del ministro trazan un paralelismo desproporcionado entre España, donde ha habido procesos judiciales y prisión para dirigentes acusados de respaldar el terrorismo -el caso más emblemático, el de Arnaldo Otegi, encarcelado durante seis años y medio por tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna- y Turquía. Desde el fallido golpe en julio, las autoridades turcas han arrestado a 10 diputados del partido prokurdo HDP, a unos 150 periodistas, a casi 2.400 jueces y a unos 40.000 civiles, según datos recopilados por la Comisión Europea. Además, 129.000 funcionarios han sido suspendidos de sus funciones o directamente despedidos por presunta colaboración con el terrorismo. El ministro defiende que “en la mayoría de los casos”, los arrestos se basan en evidencias.

 

Çelik también ha aprovechado para reprochar a la UE los episodios de xenofobia que se observan en algunos países y los referendos que plantean Estados como Hungría -y ahora el propio candidato de Los Republicanos, François Fillon, a la presidencia francesa- sobre las llamadas cuotas de refugiados. “Me siento orgulloso de ser ministro de un país donde no ha habido reacciones racistas pese a tener más de tres millones de refugiados”, ha espetado a las autoridades europeas.

 

Pese a la escalada en el tono, ni la UE ni Turquía parecen, de momento, dispuestas a congelar formalmente el proceso de adhesión, aunque en la práctica lleva años estancado. Çelik ha mantenido este martes entrevistas de trabajo en el seno de la Comisión Europea y el servicio diplomático comunitario está decidido a continuar el diálogo. Más allá de la importancia estratégica de Turquía, la UE tiene indudables razones para no romper relaciones con su vecino: el pacto migratorio firmado con Ankara, vigente desde marzo, ha contenido casi del todo las entradas de refugiados y migrantes desde las costas turcas a las griegas.

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